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lunes, 22 de febrero de 2010

Robos, caras, y nuevos miedos

Si puedo explicar estos dos nuevos sitios en tres párrafos me daré por satisfecho. "Please Rob Me" indica en una suerte de pantalla Twitter a los usuarios que anuncian que "han dejado su hogar" hace instantes. Se presenta esto de un modo lúdico, anunciando "nuevas oportunidades" de casa descuidadas por incautos bocones twitterianos, y hasta invitando a potenciales ladrones de etiqueta (digamos Dolineanos, de los de antes, de los que no hacían daño) a tomar el botín ajeno. Me dirán, "por qué la gente avisa todo, por qué sus gadgets son tan indiscretos?". No tengo la respuesta.

ChatRoulette es otra cosa: es un surfeo de caras, no de web. No hay login, no hay username, uno entra y la videocam queda conectado con la de otro sujeto random. Uno puede ver cientos de internautas en un minuto. No hay censura, uno va saltando de una pantalla -una cara- a otra, eventualmente puede aparecer un rostro extraño, o surgir un diálogo. El debate actual pasa por la seguridad de los más jóvenes en estos encuentros al azar, donde el principal driver para conectarse es el aburrimiento. Es inevitable recordar a los viejos chats via IRC, y lo que queda es una profunda extrañeza por los abismos entre las diferentes identidades online.

Ambos sitios convergen en un tópico humano: el exhibicionismo. Ambos me remiten al arte de tapa del excelente "A Trick of the Tail" de Genesis, de la época en que Peter Gabriel recién se había ido, Hackett aún estaba poniendo orden, y Phil Collins se lanzaba como frontman. Gente mirando su verdadera identidad en un espejo, antiguos ladrones que buscan su oportunidad, y la eterna pregunta acerca de los límites. PleaseRobMe celebra la estupidez humana. ChatRoulette abre puertas a otredades de mayor magnitud. Fueron tres párrafos, y en mi laptop sigue sonando el estribillo genesiano "Done me wrong - same old song - done me wrong", concatenando ambos conceptos.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Shazam, Bilinkis y reconocimientos

Anoche me encontré con unos amigos y hablábamos de música. Yo contaba mi experiencia de usuario de Hype Machine (sitio imperdible que rastrea música de blogs). Mi amigo Sergio dijo "cómo me gusta este tema" apuntó su iPhone hacia los baffles situados en el jardín. El programa Shazam vaciló un poco, buscó en su base de datos, y entregó su veredicto. Autor, tema, remix. Y esto no es ni más ni menos que lo que escribía en este blog hace un año, acerca de búsquedas inversas en la web. Igual que entonces, sentí algo parecido a la magia. Por supuesto, la letra chica diluye lo celestial: en algunos terminales no anda, en algunos países es un servicio pago, depende si el handset está hackeado o no. Pero funciona!

Luego me quedé pensando que debería haber un Shazam para personas. Esto dejaría sin trabajo a muchas consultoras de HHRR pero sería fascinante hallar un patrón reconocible tras un rostro, un comentario, una actitud. Si tal cosa fuese posible, ubicar a Santiago Bilinkis sería difícil: un emprendedor creíble, no sanatero, con el potenciómetro a mitad de camino entre el controller y el CEO innovador- y-rupturista (alguien recuerda esto?). Rescato tres cuestiones:

  • "La mayoría de nosotros tenemos miedo, pero nuestra sociedad nos impide admitirlo".
  • En OfficeNet no le vendemos al Estado. No queremos tener que coimear a nadie.
  • "Me emociona que sigan el manual de procedimientos: esto te puede hacer caer las 5 ventas del corto plazo, pero te favorece las 500 del largo plazo".

Sumando miembro a miembro a Shazan y a Bilinkis, quedo envuelto en ideas de fin de año, en éxitos laborales, cambios en Snark y cansancios mayúsculos. Pero esto escapa a los fines de este curso, o más bien sumará para el lado de Otredades.