La breve charla de Zuma Boutique en Área Tres de hoy era sobre tres temas en galaxias distintas: cómo una productora pequeña puede aceptar el desafío de hacer cosas muy disímiles, algunos conceptos sobre un evento no usual como el Style Wars, y cuáles parecen ser las tendencias en música de la mano de Ale Lacroix.
Me quedé hablando con Ale Lacroix sobre las tendencias musicales: volver a la cosa divertida, original, simple... ese pretendido "back to the basics" que él sostenía es compatible con los mash-ups? Veamos sino el excelente proyecto ThruYou de Kutiman (notar el ensamble en 4:50), que figura más arriba. Es terriblemente bueno, pero no es simple. Tampoco eso lo define como mainstream o no. En la misma línea, no es casual que en la misma semana, el New York Times revise lo que significa el blur entre masculinidad y femineidad en cuanto a moda.
Tal vez el hilo conductor sea ése: no importa si es música, la experiencia de ir a una disco, la decisión de trabajar fuera de la cuna de cristal corporativa, o un desfile: cada vez más se necesita la escala humana y la desintermediación como piedra fundamental. Y algo más, implícito, sobre lo que no se habló: la capacidad de detectar talento.
No todo se resuelve en los 140 caracteres de Twitter o en el estado de Facebook: pero hace un tiempo que deseaba postear acerca de lo siguiente: por qué la gente es más “buena” (digamos, colaborativa) en ámbitos online? Me despego de mi propia visión, y voy por partes:
-Quién dice que efectivamente la gente es menos buena en el off-line? Probablemente sea mi propia visión. Y yo contestaré, efectivamente, que todos construimos a partir de percepciones subjetivas. En mi vida real no ayudo demasiado al prójimo, y sin embargo posteo rutas para correr, recomiendo libros y me fascina observar la misma conducta en el resto.
-Ejemplos? Puntos KudoZ tras traducciones bien hechas en ProZ. Recomendar a alguien en LinkedIn sin que te lo pidan. Ganar puntos-fierita en el Taringa a causa de cualquier post (repito: cualquier post, en general de horrible calidad). Publicar rutas de entrenamiento en Run the Planet. Postear buenas canciones de Hype Machine en Twitter. En definitiva, hacerle la vida más fácil, aún al prójimo que ni siquiera uno conoce, aún al prójimo que no ha pedido ese favor.
-Toda buena actuación teatral necesita un móvil, oculto al principio de la trama. Cuál es el móvil aquí? Los comienzos nerdos hicieron que intercambiar conocimientos fuera buena práctica en la red. A veces (ay, Facebook!) el móvil es mostrarse fashion. Pero en todo caso la gente da, sin retribución cierta, y creo que ahí está la diferencia. Algunos dirán que es ego. Otros, que el online no tiene barreras de tiempo o espacio. Otros, en fin, sostienen que uno puede dar en la Web sin entregarse a cierta intimidad excesiva de los favores de la vida real. Ah, la misantropía…
Al final del día, los expertos dicen que es el turno del “whuffie” de Cory Doctorow, la reputación online o como quieran llamarlo. A mi me gusta la palabra prestigio, y tengo la sensación de que aún un sujeto con issues (y esto no es tan autorreferencial) puede sugerir, recomendar, hacerle la vida más fácil a los demás, y esperar una retribución a cambio. No hay ingenuidad: alguien dirá que esto es branding y que uno es el arquitecto de la propia marca personal. Deberemos llamar a esto autobranding?
Última vuelta de tuerca. En la vida escasea el dinero, la belleza, el talento y el tiempo. Esas son mis cuatro variables favoritas. Digamos que el prestigio online es algo que se puede construir aún faltando estas cuatro dimensiones: ningún jefe o ningún HHRR te va a retacear el reconocimiento, el “gracias”,o los miserables puntos-Taringa que se pueden obtener “si sos bueno en la Web”. Y aún no sé si se trata de bondad: simplemente creo que es algo que funciona y que hace que de distintas formas nos sintamos mejor con nosotros mismos. Que es lo que quería demostrar…O peor: tal vez la bondad en la vida offline carece de los suficientes incentivosque garanticen la retribución. De ahí a decir que la Web será el nuevo opio de los pueblos, hay un solo paso.
Hay poco que agregar al muy buen artículo de Ricardo Sametband en La Nación sobre los 40 años de Internet. La propia explicación de Kleinrock sobre cómo era todo en esos tiempos va de la mano con un nuevo fenómeno: la modernidad que de pronto se convierte en basura no reciclable, y la nostalgia que esto conlleva.
Aún tenemos en nuestro registro auditivo el sonido de los modems de 2400 baudios al conectarse dial-up a a línea telefónica (muy en línea con la explicación de Kleinrock). En nuestra memoria están las pantallas oscuras de las BBS donde florecieron los primeros chats. Sólo hace tres días ocurrió el apagón de Geocities. Me pregunto con qué tipo de saudades contemplaremos el pajarito de Twitter dentro de diez años.
De nuevo, JetPack lo hace y Snark Consulting "compra" el concepto y traduce... al punto de olvidar por unos días los post "serios" (cambios tecnológicos, marketing, Telcos). Pero lo más importante es lo que le ocurre a la gente con esos cambios, y esta imagen refleja espectacularmente las nuevas contradicciones.
En el fondo, sigue como tema número uno la mezcla de ámbitos: el yo personal enfrentado al yo laboral, la excesiva necesidad de catarsis con un exterior online anónimo que disuelve tensiones -y esto es plenamente auto referencial-, y la dificultad del individuo de acomodarse a su entorno: a un jefe o a una empresa que en teoría te brindan un colchón de seguridades, pero que al final del día, no cierran. Such a short life, isn´t it?
En cuanto al resto, amo a la estética retro transformada, con los detalles de modernidad asomando con toques coloridos por arriba de la monocromía. Para el próximo post, una entrevista a la gente de JetPack?
En otro servicio a la comunidad, Snark acaba de traducir esta genialidad de Scott Adams sobre Twitter y el trabajo. Aquellos que digan que esta funcionalidad no es útil, mienten, y son los que mismos que le preguntan a la secretaria en qué quincena se toma vacaciones el jefe.
Y cómo será todo, en el largo plazo? La gente, las empresas, la comunicación?
A la larga todos serán contactos de todos y el lenguaje en Facebook será más moderado. Sólo un post muy neutro se banca una audiencia tan difusamente grande. Cada vez que abramos el FB habrá cientos de mensajes pasados por el desinfectante de ideas, si ni siquiera se tiene la opción del "no me gusta" (pulgar para abajo). O todos seran followers de todos, pero con Twitter es más fácil pues tiene menos matices.
Las empresas tenderán a copiarse unas a otras. Si Yahoo quiere ser Google, y Google quiere ser Microsoft, y así ad infinitum, sólo una nueva killer app -o una tonelada de advertising- podrá servir para diferenciarse. Y la comunicación? Lo mismo que se sabía que iba a pasar con los blogs: un mar lleno de botellas idénticas portando mensajes que nadie leerá. Sin duda, estamos todos esperando algo nuevo.
Muchas veces, en casos bastante concretos de Telcos -tanto fijas como móviles- hemos visto ejemplos de la eterna lucha entre el glamour del branding y la "cosa real" del servicio en sí mismo. El primero es la cáscara que percibe, bien o mal, el cliente, y el segundo es el núcleo, a menudo tecnológico, a menudo desvirtuado. Por citar un ejemplo, véase el framework presentado en la ITS de Roma hace un año.
Un usuario de un servicio 2.0 es tirano: no paga nada y pretende un servicio excelente. Cómo se aprecia, entonces, este judo moral donde el branding te acomoda la psique y trata de ocultar la cuestión tecnológica?
Hoy tuve un buen ejemplo de eso. Quise cambiar algunos settings de mi cuenta de Twitter y no pude hacerlo: el núcleo tecnológico andaba mal. Pero Twitter tenía una sorpresa reservada en el branding. Surgió en la pantalla la imagen que ilustra este blog, y un comentario explicando que había demasiados Tweets en el momento, y que mi pedido era imposible. Sin embargo, la imagen de los pajaritos (los mensajes) tirando de la ballena (un sistema lento, pesado) fue una efectiva toma de Judo en mi mente, y me hizo sonreir. Pensé que en el mundo 2.0 es fácil hacer que unos centavos de diseño y buen branding le ganen a algunos millones de equipamiento que se ve que están haciendo falta.
Le hacemos el debido homenaje a JetPack, recreándolo con textos de la argentinidad de cada día. Bottom line, algo que no entró en el font11 del cartoon: si una Telco hace las cosas bien, y los clientes lo entienden así, y se logra cierta masividad... bum! Límite del 35%. Hay una muy buena nota al respecto de Enrique Carrier en La Nación. Todo para que surja Tele(K)om?
Hoy es un sábado productivo, tal vez a causa de las decepciones deportivas. Escribí algo que me gustó sobre O´Toole en Otredades, y acabo de caer en este gran-gran gráfico que expresa rápidamente muchos pensamientos -el crédito es de Passionate Users-.
Parafraseando a Morrisey, "The more you ignore me, the closer I get" podría ser la canción cuyo audio acompañara este gráfico. Uno evita ser excesivamente auto referencial, pero hubo veces en mi historia laboral que creo haber estado en el extremo derecho-abajo (especialmente cuando "gestionaba" sin saber mucho). Por suerte, durante más tiempo creo haber estado en el sector izquierdo-arriba (cuando creo haber tenido más experiencia, y contaba con gente que quería aprender).
La realidad muestra que estamos en algún punto de la curva azul. Tal vez el ideal esté en movernos de derecha-abajo hacia izquierda-arriba, tanto cuanto sea posible. No queremos que nuestros colaboradores sean zombies, no queremos controlar todo, hay que reunirse una vez por semana y definir lo importante. Pero atención que la curva depende de X (el jefe) y de Y (los empleados), y que seguramente hay pautas culturales que empujan la curva para uno u otro lado.
Siempre hay una vuelta de tuerca. Uno siempre es el empleado (o el zombie?) de otro... así que vale también la introspección en este sentido.
El affaire Spinvox-Movistar parece crecer, tal cual lo apuntábamos en un post anterior, por tres motivos: en varias operadoras de Movistar de la región se pretende cobrar un servicio sin haber preguntado su conformidad al cliente, no está demasiado claro qué pasará en Argentina, y hay problemas de confidencialidad porque SpinVox admite usar gente para leer los textos y pasarlos a voz, aunque sea como una mejora parcial del sistema. "There are humans in the SpinVox machine, but they are well behaved" es el irónico titular. Esto es: la máquina que simula al hombre es en realidad el hombre.
Hace doscientos años ocurrió algo semejante. VonKempelen mostraba en los salones de Europa un presunto autómata que jugaba al ajedrez. Tenía la forma de una cabina de madera con un maniquí vestido con túnica y turbante, sentado sobre él. La cabina tenía puertas que una vez abierta mostraban un mecanismo de relojería. En fin, era todo una ilusión, pues un maestro de ajedrez se situaba en el interior y movía al maniquí. La historia del engaño es fascinante: incluye partidas con Napoleón Bonaparte y viajes por todos los continentes. Pero en definitiva, otra vez es el hombre jugando a ser máquina.
Siempre hay un negocio escondido en una metáfora. Ahora es el turno del Crowdsourcing, donde en analogía con el Outsourcing se propone en un ambiente 2.0 un problema a humanos para que lo resuelvan... donde la máquina no puede hacerlo. Cualquier desarrollo colaborativo -Wikipedia, por caso- es crowdsourcing, pero esto se está orientando ahora a cuestiones donde las máquinas fallan: el reconocimiento de ciertos patrones visuales, por ejemplo. Jeff Bezos usa este concepto vinculando en el sitio MTurk gente sin trabajo con tareas llamadas HIT (human intelligence tasks) para Amazon, a cambio de micropagos.
Por supuesto, MTurk viene de Mechanical Turk... hace falta decir que el nombre del autómata de Von Kempelen era El Turco?
A veces ocurre que su empresa se halla en un plateau. A pesar de la masividad y del buen branding, la penetración es del 100% y no hay nuevos clientes; a lo sumo renovación de terminales, algo de banda ancha inalámbrica y el sueño de esos SVAs que no se concretan.
Qué hacer, entonces, para perder clientes de manera efectiva? Cuál es el mantra atrás del cual encolumnar las masas asalariadas? Hay una receta para esto?
Convoque a una reunión con los creativos de la Agencia. Urgente.
Ellos le preguntarán cuál es el servicio que más valoran sus clientes. La respuesta no se hará esperar: "son los SMS!".
Los creativos -con algún aliado tecnológico- lo convencerán que a los clientes no les gusta más escuchar los mensajes de voces. Le dirán, entusiasmados: "quieren ver los mensajes como un SMS"! Ud. no les creerá al principio. Luego no tendrá opción.
Coro griego de contexto: "si hay algo que jamás mejoró en los últimos veinte años es el reconocimiento de voz y el text-to-speech". Motivos: la variedad de idiomas, dialectos, los efectos del ruido ambiente y hasta los resfríos!"
Desarrolle, nomás, la conversión de audio a texto. Aunque no funcione bien.
Procure que este lanzamiento sea sinérgico y regional. Suena bien. Además, aumenta la confusión inicial e impide atender las particularidades locales.
Póngale un nombre rimbombante. SpinVox, o algo así. Es el nombre de su proveedor? No importa! Aprópieselo.
Láncelo sin avisar a los clientes, y menos a su Call-Center.
Procure que la página web donde el cliente busca datos sobre este producto, esté permanentemente caída.
Tómese un martini y siéntese a esperar cómo sus clientes huyen espantados.
A veces creo que no es la cosa intelectual, ni la colaboración, ni la posibilidad de que un par de programadores desbanquen la industria.
Lo que rompe el molde en el mundo 2.0 es que un evento común, hecho con razonable buena onda, se transforme en un happening -en una SmartMob?- y a la vez en el video más visto en el mundo. Y por qué?
Sólo se comparte aquello que se considera excelente: se reparte entre amigos, crece como un fuego voraz en la web, y emerge un entendimiento entre amigos. El mensaje podría ser "esto que te pasé es realmente cool, y sé que lo vas a entender".
Ese cruce de ámbitos (la transgresión vs. lo formal) y ese secreto a voces es lo que triunfa. Y estas cuestiones inasibles e indefinibles son más importantes que el conocimiento o el éxito.
(A pedido del público, retomo la sección Dialoguitos en la Webosfera).
Contexto: International Telecommunications Society Conference del 2001. Todos vinieron a Buenos Aires, todos, en los últimos estertores del dolar barato. Entre ellos quien creo que es el Señor Información, Hal Varian. Es ahora un top ten en Google y pueden creerme, es un grosso. O más bien pueden buscar chequear su impresionante trayectoria. Esta conversación ocurrió en el Sheraton en inglés, duró un minuto y sin embargo me hizo pensar mucho a lo largo de los años.
- Dr. Varian, tiene un minuto? - Hem, no, pero bueno. (Ocurre un fugaz intercambio de tarjetas. Me pregunto por qué a ciertos intelectuales les gusta vestir de marrón. Él mira a través mío, como si mi color fuera transparente. Solo ve un joven subproducto de la fauna local, sin valor. Tal vez no esté errado.) - Tengo la propuesta para hacer un Master en Syracuse. - En qué? - IRM. Information resources management. - Ah, muy bien. Syracuse está muy bien... - Pero me parece algo teórico. Fíjese que estamos aquí en esta conferencia hablando de cuestiones muy diversas, pero en realidad lo que las Telcos quieren es profit. Y esto de la información... a mí me gusta pero no me creen mucho que tenga que ver. -Information means profit. - Sí, eso yo lo sé y Ud también, pero... - Es el futuro. (se exaspera) Piense... Si las Telcos, o si cualquier empresa, no sabe gestionar la información, está perdida. - Tiene razón... dígame, Syracuse es la mejor? - No. Berkely. La mejor es Berkeley. - Por que? - Porque yo dirijo Berkeley!
Apenas me saludó con un gesto. Lo vi irse, alto y encorvado. Fast forward: la apuesta era grande, la beca no cubría todo, no me daba para llevarme a mi familia ni para hacer el master a distancia, vino Google, yo me fui de la Telco, Varian fue a Google, y hace un par de días afirmó que la profesión del futuro es la estadística (artículo imperdible del NYT).
Me? I´m just a lawn mower. You can tell me by the way I walk.
Continuando con la los posts originados en el show de Dave Letterman, Kevin Spacey se despacha a gusto acerca de Twitter. Primero se horroriza contra el pensamiento medieval de su anfitrión ("cuánto cuesta?" "yo tipeo con todos los dedos") y luego puede ocuparse de echar una mirada crítica hacia sus propios "followers".
Los 4 minutos no tienen desperdicio -ni subtítulos, esta vez-. El histrionismo de Kevin domina con facilidad la escena y sale airoso -tanto como Seinfeld en el post anterior- aunque el comentario dominante en You Tube haya sido "Kevin, cuando salís del placard?".
Es interesante la mirada condescendiente de Letterman hacia todo lo que sea Social Media, como si les concediera los quince minutos de fama a cada cuestión 2.0 y luego ésta concluyera a su antojo, con el gesto de una cámara que se apaga.
No hay una "etiqueta" que se acomode a los tiempos. La buena educación le debe ganar a los gadgets. En este excelente video de www.malaspalabras.com se refleja en sólo 80 segundos este hecho.
To improve online conversations about Telcos and Web2.0 related to tech, marketing or communication issues. To get feedback from that Big Outside, which would remain unknown -if it wasn´t for this blog-. To promote and support in-company trainings of Snark Consulting. Last but not least, to show examples to some offline friends and partners... and to put things more clear even to myself.