Me gusta muchísimo el trabajo de Sherry Turkle. En la misma época en que comenzaba la Internet comercial en Argentina, ella hablaba de chats, MUDS, juegos de rol y demás, en esas pantallas oscuras pre-web que son la Altamira de Internet. Todo estaba allí, la nueva intimidad con desconocidos, sólo que era el inicio de algo que no se sabía muy bien cómo funcionaría para las masas. Su libro "Life on the screen" es un clásico.
Es en parte a causa de Sherry ( y de Linda Stone, y de otros más) que este blog es un poco medieval frente a las tecnologías. No voy a hacer revisionismo de mi propia opinión al respecto, pero desde Second Life (2006) para acá, confieso que estoy harto del show-off, de los "me gusta" en FB, de los Favs en Twitter, y de todo lo que sea el alejamiento de la comunicación real. La tecnología me gusta como complemento, no como fin en sí mismo.
Tienen, entonces, la charla de Sherry, que es absolutamente útil. Si tienen 20 minutos, escúchenla tranquilo. Si pueden amarren a sus hijos -y practiquen todos Inglés-.Y si no, tal vez sirvan los apuntes que tomé sobre sus opiniones (en negro) donde inserté mis propios pensamientos (en rojo), como si fueran líneas que acompañan las imágenes, sin elaborar.
PD thanks to Paul Masters I discovered this link.
So in a way technology was useful... otherwise I wouldn´t have got this conference.
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Estamos
juntos sin estar juntos.
Hay problemas
en nuestra relación con el otro.
Esto altera la capacidad de mirarnos a nosotros mismos.
Es una
nueva forma: estamos todos juntos, pero solos.
La gente
quiere estar acompañada, pero “fuera de ese ambiente”.
(necesitan testigos de su propio alejamiento)
Quieren
controlar dónde ponen su atención.
En las
reuniones ponemos atención sólo a esos instantes que nos interesan.
Terminamos
escondíendonos del otro.
La gente
está muy ocupada con su email y con sus textos.
"Goldilocks
effect". Algo a mitad de camino, no muy cerca y no muy lejos.
Un
adolescente dice
“algún día,
no ahora, me gustaría aprender a tener una conversación”
Qué hay de
malo en las conversaciones?
(Que sacan
tiempo, toman lugar en tiempo real).
Y no se puede controlar lo que vas a decir.
Pues el
texting, email, posting nos permiten mostrarnos como queremos
Editamos lo
que no no nos gusta de nosotros mismos.
Y en
cambio, en las conversaciones en tiempo real no hay control
(porque allí aparece el
yo real)
.
La
tecnología hace más fáciles las relaciones
Las reduce
en complejidad
(Las
conversaciones se cambian por meras conexiones)
Hasta un
punto en que nada nos importa tanto
Colbert
dice: la suma de todos esos tweets no es una conversación real?
No. Claro
que no, afirma Turkle.
Los cachos
de comunicación virtual aportan “solo bits de info”
Pero no
resuelven el sentimiento ni al entendimiento sobre el otro
Y si no
conversamos con los otros
No
aprendemos sobre nosotros mismos.
(Pues no
hay la necesaria introspección.)
Sobre todo
en el caso de los chicos, esto es fundamental.
Aparece el
“prefiero textear que hablar”
En el
límite no necesitarmos al otro
Y tal vez
prefiramos a Siri (el asistente del iPad)
Será que es
el temor a que nadie nos esté escuchando?
Twitter o
FB nos dan cierta seguridad. Nos hacen creer que nos están escuchando
(por eso la
gente pone los “I like” y los “favs” casi con lástima, para asegurarle al otro la caricia de esa escucha ficticia)
Hay robots
sociales para acompañar a los ancianos
(Te da
confort, pero no es la cosa real.)
Un robot no
puede aliviar el dolor de una madre
No tiene
experiencia ni sabe lo que es la vida humana
Esperamos
más de la tecnología y menos del resto
Cuanto más
vulnerable somos, más nos atrae la tecnología
Estamos
solos y nos da miedo la intimidad.
La
tecnología diseña robots que nos dan la ilusión de acompañarnos
Pero no
estamos tan en control (como aparentamos)
Los
dispositivos emulan tres fantasías
-que podemos focalizar nuestra atención
-que siempre seremos escuchados
-que nunca estaremos solos
Y esta
última es la peor. La gente teme estar sola.
Estar solo
parece un problema que debe ser solucionado.
La aparente
solución, conectarse, no remedia nada.
“Yo
comparto => yo soy”
Si no se
comparte mucho, se siente que uno NO ES.
Antes:
tengo un sentimiento, quiero llamar a alguien.
Ahora:
quiero tener un sentimiento, quiero enviar un txt.
(la famosa inmediatez:
no sé lo que quiero pero lo quiero YA)
Pero
pasamos de la conexión al aislamiento
(Hay que
revalorar a la soledad)
La soledad
es necesaria para entender al otro y sus necesidades
Para ser
uno mismo
De otro
modo vemos al otro como “bits” que sostienen nuestro frágil yo
Si no
aprendemos a estar solos (estaremos más conectados)
Y nuestra
desconexión será más profunda.
Es tiempo
de reeducar a nuestros hijos, enseñándoles a estar solos
Y es tiempo
de hablar
Hay tiempo aún para cambiar la tecnología
Hay formas:
que la cocina o la cena sean sagradas, (sin dispositivos)
Lo mismo en
el trabajo: comunicamos como robots pero no pensamos
Necesitamos
escucharnos, incluso la parte aburrida
El alerta
es cuando la tecnología dice que “simplifica” las cosas
Porque se
pierde su esencia.
Desconfiemos
un poco de robots, avatares, virtualidad
Por qué pasar la
noche en una red social, en vez de irnos al pub con los amigos?
Cada dos o tres horas accedo a Twitter mediante el teléfono móvil. Es un distractivo, una forma de estar al día en lugares donde no hay un acceso Wi-Fi, o una compulsión. De paso, los usos de Twitter son inesperados: juega tu equipo de fútbol en una zona sin Wi-Fi ni TV, y la única forma de saber algo son las búsquedas actualizadas en Twitter. Como fuere, en esas ocasiones cada tanto aparece un comentario a chequear o un link a una página ilegible en el móvil. Uno se dice, debería recordar esto. Pero no se tiene la comodidad de una laptop. Se debería poder "marcar" el concepto o el tuit de alguna forma, y uno cae en la cuenta de que Twitter no provee tal funcionalidad.
Ayer tuiteé algo al respecto, opiné que "debería existir este bookmark". Al rato @disanro me contestaba que eso ya existe, y que es el "Fav". Le contesté a Diego que esa funcionalidad se reservaba para elogiar un tuit. Cuento, de paso, que hay mecanismos como Favstar que van acumulando ese dudoso mérito, y que aquellos usuarios que tienen más "favs" pueden convertirse en celebridades -de algún modo berreta- en Twitter. Aunque hay poco margen para nuevas celebridades, pues habitualmente suman más puntos quienes ya de por sí son célebres, y quienes hacen comentarios más personales, sexistas o provocadores. Este fenómeno de que la miserabilidad en redes sociales implica notoriedad es conocido. Diego añadía que "él era old school, y que usaba así la función Fav", esto es, el se inclinaba por favorecer el tuit, y listo.
Al rato, tras nadar, estaba pensando en cualquier cosa. No me terminaba de cerrar este concepto, por varios motivos. Una cosa es el reconocimiento del mérito -que aumenta nuestra reputación online- en el ámbito social que fuese, y otra cosa es señalar la página de un libro. Pues un "bookmark", un señalador, es precisamente esto. Con lo cual ambas funciones son diferentes. De paso, la interfaz nos dice "favorite", con lo cual deja poco espacio para la duda. Otra cosa que pensé es que yo también soy de "vieja escuela". Cinco años en Twitter es mucho tiempo, es haber llegado antes que el 99.9% de los usuarios -aquí creo que hay algo de autobombo-. Pero lo más importante es que los usos que la gente le da a Twitter ya son muy diferentes que al principio. En mi caso, captar nuevas ideas, cambiar ideas con otros usuarios (como ahora con Diego)... y seguir a Estudiantes de la Plata desde los aviones.
Salvo honrosas excepciones, este blog está más cerca de los hechos que de los deseos. Sin embargo, hoy me di el lujo de pensar con algún detalle en qué condiciones me gustaría volver a dar clase. Enseñar era algo que en su momento me daba mucho placer, y que dejé por falta de tiempo. La retribución económica nunca fue un gran "driver", ni lo es ahora.
Imagino un ciclo de 4 meses con una clase semanal. Estamos hablando de unas 20 clases, de unas dos horas cada una.
El objetivo se refiere a negocios en IT / Telecomunicaciones. No se trata de tecnología pura ni de Ventas ni de Marketing, sino de una mezcla. Trataría de brindar tips para start-ups y para grandes corporaciones.
Cada una de estas clases tendría esta secuencia: un ejemplo de un campo completamente opuesto (literatura, deportes, música), y luego plantearía el problema concreto, dando un marco contextual teórico. Ejemplo el lanzamiento de un servicio. En qué economías? A qué público? Con qué BP?
Promediando la clase, sobrevendría la ametralladora de los porqués. Que cada uno opine -el silencio equivaldría a la muerte social en el curso- y al debate. Me gustaría reflotar la "nota de concepto" por las intervenciones personales meritorias, en particular de aquellos alumnos que decidan correr riesgos.
Sobre el final traería una posible solución, y la conexión con el ejemplo inicial, que aparentemente no tenía nada que ver con lo expuesto.
En una cultura dominada por los PowerPoint trataría de rescatar, en cambio, dos cosas: la capacidad de explicar una idea sin imágenes -la vieja mayéutica- y el uso de Excel para testear ideas con números.
Ejemplos de temas para cada clase serían muchos de los Tags de este blog: KPIs, OTT, móviles, servicios en Telcos, Tendencias, Gadgets, Tips de Marketing. A esto le pondría una capa humana: cómo presentar una idea, cómo redactar un email para el exterior, que pautas culturales debemos moderar.
De seguro agregaria para el debate papers que me han influenciado -no son tantos-. En cambio, aún pienso cómo serían las evaluaciones, pero sí propondría ejercicios intermedios a los alumnos para fomentar su curiosidad y para estar seguro de que alguna neurona se está moviendo.
Se me dirá que mis ideas están muy lejos de la Física (de donde vengo) o que las instituciones no permiten tantos cambios. Ambas cosas son ciertas: de la Ciencia no me queda mucho más que mi fidelidad a los números, y la certeza de que la intuición es haber hecho un millón de cuentas antes. Un millón de Exceles, tras los cuales uno puede pararse en el aula de un posgrado, testear ideas y disfrutar de caminar por la cornisa un rato.
Y acerca de las Instituciones, comencé este comentario hablando simplemente de deseos. En ese plano, todo vale.
Tengo pensamientos dispersos en un sábado de descanso en Buenos Aires. Enumero: la gente "del palo" piensa que se es más cool mostrando afectación por la muerte de Steve Jobe. En los CVs que me llegan -en general sin motivo- entreveo un énfasis desmedido en el "yo". Buscando novedades sobre modelos, leo que alguien se pregunta si "es la felicidad un KPI". Veo en el gráfico de mis propios KPIs de entrenamiento (figura de más arriba) cómo mis problemas en el talón (y la falta de km corridos) se compensan con mayor actividad en el natatorio. Abundan los ejemplos de "gente que se hartó y se fue" en empresas conocidas, estos días. Y varios etcéteras.
Pensándolo desde Snark, veo dos tendencias contrapuestas. Una es determinista, y es la de describir un problema económico, financiero o lo que fuere, tener todas las variables a mano, y crear un modelo que le sirva al cliente, aún en situaciones extremas. La otra tendencia es salirse del molde y pensar en cómo afectan las carencias humanas -en particular, las de comunicación- al desempeño de las personas y a las empresas. A pesar de los indicadores de clima laboral, esto no es sencillo de volcar en un KPI. Pero tal vez deberia intentarse.
A falta del indicador, hay síntomas que permiten advertir los problemas. Nótese que no hablo de remuneraciones, sino de síntomas que se hallan en corporaciones, en PyMEs, o en empresas aún menores. Veamos esos síntomas: no contestar un email, como actitud "por default". Reprender con un CC extenso, pero en cambio agradecer en privado. Que no haya capacitación -o peor, que no exista la mínima ayuda interna-. Que haya un vacío sideral entre las partes de una empresa. Que no se sepa qué rayos está ocurriendo. Esto es sólo la "short list".
Me pregunto cómo se ayuda a la solución? Cómo se mejora el KPI felicidad en la empresa, aunque no se lo pueda crear, ni sea una evidencia objetiva?
Si bien es desgastante pedir con frecuencia ayuda o ser cortés hasta el hartazgo, esto es mejor que estallar. Aunque paradójicamente, estallar es más genuino, y en ciertos ámbitos (latinos, femeninos) está bien visto. Entonces, conservar la calma sería algo recomendable. Lo segundo sería pedir ayuda fuera del entorno, exponer la situación y compararla con otras empresas, u otras industrias. En tercer lugar, tener un recuento no obsesivo de los hechos para valorar las situaciones a lo largo del tiempo. Y en cuarto lugar, estar siempre dispuesto a irse y empezar de nuevo. Creo que ésa es la actitud más honesta.
Final con Steve Jobs. El 95% de las crónicas lo hace bueno, papable, y hasta lindo. El 5% restante lo describe como más malo que el Emperador Palpatine, siniestro, y conspirador. Les suena? El tipo más cool de la industria, el Leonardo Da Vinci del siglo XXI retaceaba información. Como vemos, hasta los genios fallan en la comunicación; ellos tampoco tenían incorporado el KPI de la felicidad.
Baño. Toilette. Bathroom. Rest-room. Excusado. Parece un inventario de nombres culposos para describir una de las actividades más triviales y necesarias para la vida. Vamos al baño.
El cambio es lo que se hace en el baño, al parecer sin ningún pudor o miramiento. El baño es ahora una extensión de nuestra capacidad comunicacional. La investigación de Ad Age señala que la mitad de las personas son bañonautas, de distinta índole, según se ve en el gráfico.
La mitad de la gente usa su celular, y el email y la voz (sin importar quién escuche alrededor) son las dos actividades mayoritarias. Los matices 2.0 son el tamiz fino. Queda un pensamiento: no hay quedar un ámbito donde la gente simplemente haga lo que tenga que hacer, sin la necesidad de estar online de algún modo.
Me gustó mucho el artículo de Eduardo Finanza en La Nación, y me dejó pensando que para su cabal entendimiento requería de un dibujo. Estos días estuve pensando mucho en mi país, y en particular por qué no puedo entenderlo del todo: espero que esta infografía ayude.
No es casual mi interés, más allá del deber ciudadano. En sólo 3 días hice una verificación técnica del auto (Argentina casi mafiosa) ordenada por un Registro como paso imprescindible para una venta (Argentina formal) que debió repetirse por burocracias y dobles pagos (Argentina corrupta) mientras atravesaba piquetes (Argentina emergente). Además la interacción que tanto me gusta describir entre el individuo y la empresa -en los ámbitos 2.0, en particular-, como en el post anterior sobre empresas y Facebook, son sólo un caso particular de algo mayor, el duelo entre la formalidad y la informalidad, que es algo que ocupa precisamente el eje "y" de este gráfico.
Por supuesto, no se queden con esto. Sugiero que más bien lean el artículo de Eduardo Finanza, y que no dejemos de pensar de un modo desapasionado qué país queremos.
N. de la R: tengo un problema serio. Cada vez me gustan más ahondar los modelos matemáticos en Excel, pero a la vez no puedo evitar representar el problema en PowerPoint o Prezi. Es mucho. Creo que Snark se pondrá algo esquizoide en el 2012.
Cada resumen es un riesgo. Este "tablero de comunicaciones posibles" personales, aunque también pensado en lo laboral, merece muchas aclaraciones que irán siendo enriquecidas a lo largo de los días.
Quisiera aclarar al menos los conceptos esenciales, y luego repensar -en los espacios entre el trabajo cotidiano- cada "bache" o aproximación grosera que haya hecho. Pero veamos:
Empiezo por el "Ping" de Blackberry, el de descubrimiento más reciente -en mi caso-. Brillante, fácil, gratis -a costa de pagar un fee mensual de roaming para BB a su querido operador-... y sin embargo exige que siempre estés disponible. Ahorra muchísimo en pequeños ajustes de viajes de negocios ("Just landed in JFK") pero creo que no es adecuado para tratar temas de gran profundidad. Posee las limitaciones inherentes a toda comunicación de texto en una situación de movilidad. En otras palabras, uno no sabe realmente qué tan disponible está la otra persona.
El SMS cuesta cada vez más. En la Argentina -y tal vez en otros países- el aumento de precios de este servicio que nació como pobrecito SVA sin mucha expectativa, otorga un nuevo auge a una llamada móvil -el siguiente ítem del tablero- si se resuelve en un diálogo corto una dada situación. Por lo demás, subsiste la conocida puja fijo vs móvil: precio bajo y calidad de un lado, precios altos, SVAs, y movilidad del otro. Nada nuevo en el mundo de la voz, o tal vez sí, la tendencia en alza de los Smartphones.
Tenemos más de treinta años de eMail -anterior a la Web, como se sabe-. Me parece fascinante, una vuelta a la comunicación escrita casi perdida. Nos permite describir con exactitud una situación a mucha gente, incluyendo detalles, asignando prioridades, y niveles de importancia. Deja constancia, es un "documento" -al decir de los historiadores-. Pero a mucha gente le suena "duro" recibir ciertas noticias por este medio, sin una voz que contenga o una presencia física con gestos que moderen la mala nueva. "Te das cuenta, no me llamó, me envió un mail" dice la amante despechada. Le adjudico una importancia relativa, por este hecho y porque las nuevas generaciones (niños de 10 años) no se dignan usarlo.
Las comunicaciones por Skype son mis favoritas. Se puede advertir cuándo el otro está disponible, es gratis, hay una razonable calidad, y aún es posible incorporarlo en algunos móviles -no en todos-. Que se pueda elegir entre texto o voz lo enriquece aún más. Es mi otro favorito...
No puedo dejar de lado a Facebook, y al inefable intromisión de sus mensajitos. Cada vez más creo que FB es un jueguito sin mayor utilidad donde sí intercambiamos fotos y sí reencontramos algún pariente, pero nada más. No le puedo exigir mucho a una forma cuyos mensajes entran en mi pantalla como una intromisión. Debo pensar si reemplazo esta variante por alguna referencia sobre la interesante comunicación "uno a muchos" de un Tweet.
Last but not least, no puedo olvidarme de la vieja comunicación personal, frente a frente, para disfrutar el momento o resolver diferencias. Y -oh milagro de la tecnología- esto aún es gratis, es instantáneo, es seguro, es privado, y allí deben tocarse los temas de mayor importancia. Por favor, prueben esto cada tanto: cierren el laptop, apaguen el celular y prueben de hablar con la gente.
En el preciso instante en que mi cruzada absurda es que un business plan muy complicado cierre, mi propia necesidad de balance me fuerza a volver al blog de Snark y a mostrar signos vitales. Escribo, luego existo. El hilo conductor de este pretendido resumen de fin de año es la sensación de que algunas barreras -del individuo, tecnológicas, y de la mayoría de los esquemas de negocio- se están disolviendo.
En cuanto al individuo trataré de no ser autorreferencial, pero en ciudades como Buenos Aires el mero concepto de "ir a trabajar al Centro" es torturante. Estamos bajo la presión de grandes grupos (sindicatos, piqueteros, extorsionadores en general) y entonces tiene cada vez más sentido la vía de escape de salirse de los esquemas habituales "de 9 a 5", dentro de compañías grandes. De esta manera, ante otros individuos que exhiben palos ni capuchas, el profesional tiene sus armas: una laptop, algún conocimiento de idiomas, y una conexión decente de banda ancha. Y algo más: la capacidad de entender al otro, y la capacidad de repensarse a sí mismo con cierta utilidad para algo más que el mercado local.
De la misma forma en que los profesionales abandonan las grandes empresas, los contenidos no requieren el Walled Garden de enormes compañías que, parapetadas en SU red, ofrecen SU servicio. El esquema de OTT de video es un ejemplo de cómo los contenidos audiovisuales pueden ser ofrecidos a clientes de la competencia (Netflix en US tal vez sea la mejor opción). Nótese que Netflix es el "bueno de la película" pues le paga millones a los dueños del contenido (Warner, Sony, Paramount, etc). Google es "el villano" pues su esquema de Google TV es "demasiado libre": no le quiere pagar a nadie los derechos de autor.
El chat de Blackberry es otro ejemplo, en el ámbito de la telefonía celular: uno paga algo más al operador en el abono internacional, pero se tiene la libertad de elegir en un esquema sin fronteras para un grupo de gente -los que tienen BB, a menudo dentro de la misma empresa-. A estos conceptos techie se le puede añadir un toque estético, como ocurre en el nuevo Set-Top Box de Free (ISP francés) que ilustra este post, muy a lo Jumanji, obra de ese Midas tecnológico que es Phillipe Stark. Esto ya es un "sin fronteras" en la última frontera, que es el diseño de objetos, y que ayudan a tangibilizar un servicio.
Y finalmente, acerca de las barreras de negocio... las componentes fijas se diluyen ante la promesa de retorno de las componentes variables. Tal vez esto exija una mayor capacidad de representar la realidad de un business plan (será por eso que en Snark nos gusta tanto modelizar?), para que esto genere la certidumbre necesaria en ambas partes.
La analogía es total. Uno es el "walled garden" de sí mismo, en la medida en que se restringe a una compañía local en un trabajo de 9 a 5, en aras de una seguridad inexistente, simplemente por lo que uno cree que vale para sí mismo: pero qué hay de lo que los otros ven en uno? Es por eso que el año se resume en la palabra flexibilidad. Nadie puede definirte, confinarte, exigirte fuera de lo pactado y de lo que conviene a ambas partes. Y si es conveniente, todos deberíamos poder adaptarnos y enriquecer una relación laboral. Tal vez por estos pensamientos, lector, es que he pasado un mes sin escribir?
En la excelente Information is beautiful se halla, imprevistamente, un Mapa de la "no Monogamia", revisado y aumentado. Esto nos puede provocar al menos curiosidad -si ése es el caso, conviene revisar el chart explicado- y ciertamente envidia por la capacidad infográfica de esta gente.
Me pregunto si ésta no es la capacidad esencial que buscamos en la mezcla Marketing / Tecnología, la de representar fácilmente una idea compleja ante un auditorio disperso -existe un auditorio más difícil que el de la Web, dada su heterogeneidad?
Hay algo mejor todavía, y es la capacidad de arriesgarse a ponerle humor al gráfico, a pesar de la pretendida seriedad que se nos exige en el ámbito profesional. En el blog de Franklin Veaux -autor intelectual del chart- hay más ejemplos al respecto.
A raíz del artículo "Los riesgos de la intimidad electrónica" aparecido en La Nación hace tiempo, tuve hace un tiempo una entrevista muy sencilla con la gente de la gente de Circuito Uno. Digo sencilla porque las preguntas fueron concretas y la edición fue mínima.
Queda por ver si el label "autobombo" o "contenido cool" es el más adecuado; creo que ambos tags están en franca competencia.
Pocas redes sociales tienen una historia de ocho años. La mayoría tiene el karma del dot.com en sus espaldas: inicios de pendiente rápida (odiosas rectas que ascienden en comparaciones sin sentido, TV vs radio vs Internet vs lo-que-sea-2.0), algún problemas de privacidad (Facebook o FourSquare), funcionamiento (Twitter), o de concepto (Glow). A menos de una venta a alguien mayor (YouTube), la mayoría de estos emprendimientos decae y se olvidará. Nadie parece hacerse cargo de las promesas de Second Life, la especulación inmobiliaria virtual delo 2007. Al menos yo no veo que se cotice el dinero Linden en ninguna bolsa.
En mi opinión LinkedIn es la red social más influyente. Veamos:
Tiene claro su concepto: el networking profesional
Todos sus pequeños cambios de funcionalidades y diseño fueron positivos
Lanzó un sistema de preguntas y respuestas para aumentar el prestigio profesional de sus usuarios
Posee un proceso de llegada entre miembros ("mensajes") no invasivo, y para el cual no hace falta ser un "contacto".
Tiene un modelo de negocios sano, a través de socios "Pro" que abonan 25 USD/mes o 250 USD/ año por tener mejor visibilidad en búsquedas
Tiene alianzas con head-hunters y prensa, e integraciones con móviles.
En suma, creció y mejoró en ocho años, manteniendo su visión. Trato de conectar esta realidad con un asunto en boga, que es el de la "reputación online", o "Whuffie", como lo llaman Tara Hunt y Cory Doctorow. Hace poco publiqué una pregunta en LinkedIn, acerca de por qué cada vez más gente tiene demasiados contactos, muchos de ellos desconocidos, en ámbitos profesionales. Un 15% de las respuestas fueron agresivas, en particular de aquellos que tenían demasiados contactos.
Si en el límite todos pretender tener 1500 contactos, o si todos somos ninjas en LinkedIn (el autobranding que más ha crecido en los últimos tres años: ninja marketing), no somos creíbles, y esto afectaría la utilidad de LinkedIn. Esto está en sintonía con la política editorial de la propia herramienta, que alienta a poseer "pocos contactos útiles".
LinkedIn es a Facebook lo que Warren Buffet es al estallido de las dotcom. Hay cuestiones que por suerte duran más de dos años, y una de ellas es nuestra reputación profesional. Tal vez ése sea el secreto de la serena subsistencia de LinkedIn, a pesar de los ninjas de marketing, y a pesar de la gente orgullosa de sus 1500 contactos.
Ayer se publicó una nota de mi autoría en La Nación que reúne cuatro o cinco conceptos que me persiguen desde el comienzo mismo de Snark. Si tuviera que describirla en una sola sentencia, lo haría diciendo que no vale mucho la pena estar permanentemente conectado, pues la persona se sale de su centro, confunde ámbitos, disminuye su productividad, y empieza a perder contexto. Que tengas más ancho de banda no te hace necesariamente mejor.
Sin embargo, hay que dar al "old media" lo que es el "old media" pues, al igual que en mi (torpe) aparición televisiva en el "Argentina para Armar" de TN, sobrevuelan mensajes, felicitaciones, y referencias a Andy Warhol. La fama del off-line es mayor que la del on-line, como si sólo la aparición en los medios tradicionales canonizara. Y allí está la paradoja: el mensaje sobre tomarse las cosas con humildad, infoxica.
Con diferencia de días tuve la ocasión de asistir a dos conferencias extremas. Por un lado, Manuel Castells en el auditorio de OSDE en Buenos Aires. Por el otro, Jorge Rivero en el iPTV forum de Rio de Janeiro.
Manuel Castells mostró todo su experiencia de años en información y sociología, en particular explicando su último libro "Comunicación y Poder". Rivero trató de explicar sin mucho éxito porqué el consorcio que lidera a través de la Unasur (otra replicación latinoamericana sin sentido) intentará "mejorar las normas establecidad, e incluso fabricar chipsets en Argentina".
Castells dedicó una hora extra a las preguntas de público, y se despachó con algunas precisiones notables que rescato del timeline de mi propio Twitter:
"La gente consulta los medios, no para informarse, sino para reafirmar sus convicciones".
"Se sabe que torturar es menos eficiente que manipular las mentes".
Trazó las dos líneas históricas del convencimiento de masas: "el poder intimida y mata (Maquiavello, Weber), o trata de convencer (Bertrand Rusell, Foucault)".
Y diferenció el pensamiento de largo plazo de la trinchera, definiendo que "los activistas están en Twitter, pero los ideólogos están en Facebook".
En otro mundo, el chairman le preguntó a Rivero por qué quieren reinventar la rueda la TV Digital, y la respuesta fue que "la ONGDI sólo quiere aportar". No pude contenerme y le pregunté a mi vez sobre plazos concretos, y origen de los fondos de la entidad. No tuve respuesta sobre lo primero, y sobre lo segundo, adujo que son "fondos filantrópicos".
"Quien gana las batallas de las mentes, gana la batalla del poder" dice Castells. Meses antes, el poder en Argentina toma por asalto el fútbol, llevando a la práctica -sin saberlo, claro- las palabras del maestro. En otro ámbito, en foros internacionales se dibuja la realidad -como quien dibuja una estadística- pretendiendo que somos capaces de fabricar un chip a costo casi cero, o que los nuevos contenidos son gratuitos. De algún modo, todos estos hechos son coincidentes.
El resultado es previsible. En una conferencia, la gente se arrima al experto y le hace llegar su cariño. En la otra, la gente sale rápidamente a tomar un café y contemplar el ancho mar, preguntándose qué pasa en la Argentina. Huelga decir cuál fue la mejor, y cuál la peor de ambas conferencias.
Google ya está en las computadoras y en los celulares. El tercer paso lógico era estar en el ámbito natural del ocio de una pantalla de TV. La idea es simple: unir la capacidad de búsqueda de Google con el ámbito natural de disfrute de un buen contenido, que son los LCD habitualmente conectados a proveedores de TV pagos.
Se me dirá que introducir este cambio es complejo. Involucra HW, SW, alianzas, logística, etc. Sin embargo, el comunicado de prensa aclara algunos highlights de este cambio decisivo en los contenidos televisivos: - La oferta pasa de cientos de canales (TV paga) a miles (todo lo que está en la red). - La plataforma es Android y el browser es Chrome. - Si va de la mano de chips Intel Atom, la calidad será excelente (home theater). - La oferta se verá complementada con el streaming de Netflix, Amazon y YouTube. - Los próximos LCD de Sony incluirán este concepto. - Existirá un ambiente de desarrollo con APIs en común.
Tal parece entonces que Google TV será masivo, y que tendrá impacto en la publicidad y en el negocio de la TV paga. El video plantea claramente la visión de Google.
En otro giro de tuerca de la cuestión de la privacidad que tanto interesa en este blog, Danah Boyd brindó una excelente conferencia en la conferencia SXSWi (música, films, etc). En breve, Boyd trata de ahuyentar la excesiva paranoia, reconoce que los ámbitos públicos y privados se entremezclan, y admite que parte de la solución -pero no todo- está en que el ciudadano de a pie pueda configurar sus controles de privacidad.
Durante los últimos cinco años muchos pensadores 2.0 han alentado la idea de que la diferencia entre lo privado y lo público es un blanco y negro que depende del contenido, cuando lo que termina siendo esencial es el contexto y la decisión -brindada por la tecnología- de compartir o no el contenido. El mejor ejemplo es el último fiasco en Facebook, cuando decidió hace 3 meses que el default de lo que compartían los usuarios era "everyone". Todo quedó expuesto de golpe, si el usuario no reparaba en ese pequeño detalle.
Demos un paso más. Ayer escuchaba un informe en Brunch que me hizo acordar a esta opinión de Danah Body. Se sabe que al enfocar a través de la lente de un teléfono celular, el aparato se conecta con Internet y descarga en la pantalla "tips informativos" sobre el objeto en foco. Si se trata de objetos, Wikitude World Browser es una aplicación disponible para iPhone /Android que traslada información de Wikipedia a la pantalla del celular.
Pero qué pasa si se enfocan personas... el concepto entonces es Identidad Aumentada. Una empresa sueca ("The Astonishing Tribe", excelente nombre!) creó un SW de reconocimiento facial que busca en Internet toda la información disponible sobre esta persona (su Facebook, Twitter, todo... incluso lo no consentido). Habría que examinar con zoom de aumento qué es una información sobre uno mismo a la que se haya prestado consentimiento.
Por eso en este blog parco "trendy pero de bajo perfil" estamos en contra de que un tercero "taggee" tu foto! Presto finale a todo Boyd: “neither privacy nor publicity is dead, but technology will continue to make a mess of both.”
Es curioso cuando el propio emprendimiento es el campo de experimentación de todo lo que uno aprendió en diversas empresas. Desde el principio, con el diseño del logo de Snark y del sitio web trabajé personalmente junto a la gente de 3 de Diamante. Más aquí tuve buen feedback de los últimos trainings, y finalmente la experiencia de trabajar con cVidya en unas 30 operadoras de LatAm en el campo de Revenue Assurance fue muy estimulante. Fui cambiando, ajustando detalles en web y en la comunicación, para alinear el estilo personal con las necesidades profesionales.
El blog de Snark fue fundamental en estos años, pues significa la necesaria introspección para "desmalezar tendencias", ver cuáles significan negocios para los clientes, y permitir la comunicación con clientes actuales y futuros. A veces posteo en Facebook algún adelanto del blog, y a veces no; es un trade-off entre difusión y pertinencia del mensaje.
Hay cambios para el 2010. La decisión es no concentrarme 100% en pocos clientes, abrir el juego, interactuar más con el mercado y explorar otras líneas de negocio. En concreto, esto significa hacer crecer las consultorías rápidas en Telcos -en menos de un mes tener la respuesta o el "deliverable" requerido-, y fomentar los trainings de tecnología y comunicación en otros ámbitos fuera de los actuales. En vez de comunicar esto en un mail de tono neutral -casi spam-, decidí realizar un mail a medida o un llamado para cada uno de estos 300 contactos en todo el mundo.
A pesar de los cambios, el grabado de "The Hunting of the Snark" (la novela de Lewis Carroll) sigue reflejando el espíritu inicial de búsqueda que comenzó hace casi cuatro años.
Los comentarios sobre innovación, change management y demás cuestiones son frecuentes -en particular en fin de año- muy especialmente en el ámbito de las empresas. Pero el estilo de la nota de The Guardian "30 ways to a better life" rompe el esquema. Sobre base científica y sin estridencias en el artículo se brindan 30 tips sobre cómo ser feliz, poniendo foco en el ámbito personal en temas tan disímiles como el deporte, el sexo o la carrera laboral. Sobre cada consejo se brinda una referencia y una reflexión de una línea al final, para simplificar el concepto.
Elijo 6 tips: - Saber cambiar cada tanto de profesión. - Aceptar "tweets" de filosofía para el balance diario - Menos gym o fierros, y más running - Menos músculos fibrosos y más elongación - Comer verde y evitar los BigMac. - Balancear la frugalidad con la buena vida
Algunos consejos son más osados (ser un pequeño apicultor? dar clases en África?). Me queda un regusto de conformidad a largo plazo al releer la nota, y me pregunto por qué elijo éste como primer post del año. Veamos: el metier de Snark está en la mezcla de la tecnología con la cultura que uno encuentra al ser consultor de empresas. A menudo lo único que salva una situación es que la propia gente mejore. Me viene a la mente que algunas personas del Educ.Ar running Team hoy ya son maratonistas, como otro buen ejemplo de este balance.
O tal vez: no es casualidad que este artículo me llegue gracias a Paul Masters, tal vez el más balanceado de todos mis ex-jefes. A fin de cuentas, en medio de nuestra búsqueda de felicidad y sabiduría, la vida -según decía Julian Barnes- es sólo una maldita cosa detrás de la otra.
Elijo esta frase y esta imagen de Leisa Reichelt para cavilar sobre tres o cuatro cuestiones centrales de este año.
El crecimiento de los Facebook-like sin filtros ni cierta reflexión no parece autosostenible. Si todos somos amigos de todos, en realidad no tenemos amigos, y estamos ante un evento de extinción masivo de la intimidad amistosa.
Las vueltas de tuercas que plantea Twitter (podés seguir a una celebridad, se hace foco en ideas de lo que te pasa en ese momento, no es lo mismo seguir a alguien que ser su amigo) tampoco son la respuesta. Twitter es un grito en la oscuridad, una súbita alineación de vectores, pero no mucho más que eso.
El aspecto voyeurista de Facebook persiste pues en general el usuario no sabe manejar sus filtros. Y algo más: en un contacto personal, offline, uno corre riesgos simétricos con su interlocutor. Nadie puede alegar torpeza propia: quien dice una pavada ante quien te merece respeto, se arriesgó y perdió su chance. Pero Facebook tiene ese costado sinuoso que le permite al usuario arrastrarse en torno a contactos sin jugarse a decir o a hacer lo que corresponde. En el límite, Facebook supone una expectación infinita de un par de centenares de desconocidos que se alejan a la velocidad de la luz.
Por qué somos una masa gelatinosa en Facebook que sólo puede adjudicar signitos de "Me Gusta"? Es tan políticamente incorrecto declarar que algo "No me gusta"?
John Freeman se queja con estilo acerca de los correos electrónicos en su Tiranny of E-mails Pero el problema es otro, que la mayoría de la gente no sabe escribir o no sabe manejar audiencias diferenciadas -y ajustar a ellas su mensaje-.
Vamos llegando al nudo de la cuestión? El medio puede ser otro, pero la mayoría de la gente falla en el mensaje. Se confunde el tono del email en la empresa, el timorato da vueltas eternas en un chat, la seducción de infinitas frases con puntos suspensivos o "caritas" descubre al galán irresoluto, o el uso indiscriminado de letras K revela a una descreída de la ortografía. De paso, los dos últimos ejemplos configuran la muerte del deseo -ya que más arriba se esboza algo sobre la muerte de la amistad-.
You may say that I´m a dreamer... pero todo esto fue hit en 2009. En síntesis, sufrí con la mezcla de ámbitos, me maravillé con ciertas cosas que llegan al mainstream y traté de ofrecer Kits de Supervivencia en Facebook. Pero llega Diciembre, un Diciembre con mayúsculas de fin de década. Antes de que repita mi usual post abolicionista de salutaciones navideñas, dejo como mensaje en la botella la impresión de que las nuevas formas de comunicarse son meras armas de incomunicación masiva.
No todo se resuelve en los 140 caracteres de Twitter o en el estado de Facebook: pero hace un tiempo que deseaba postear acerca de lo siguiente: por qué la gente es más “buena” (digamos, colaborativa) en ámbitos online? Me despego de mi propia visión, y voy por partes:
-Quién dice que efectivamente la gente es menos buena en el off-line? Probablemente sea mi propia visión. Y yo contestaré, efectivamente, que todos construimos a partir de percepciones subjetivas. En mi vida real no ayudo demasiado al prójimo, y sin embargo posteo rutas para correr, recomiendo libros y me fascina observar la misma conducta en el resto.
-Ejemplos? Puntos KudoZ tras traducciones bien hechas en ProZ. Recomendar a alguien en LinkedIn sin que te lo pidan. Ganar puntos-fierita en el Taringa a causa de cualquier post (repito: cualquier post, en general de horrible calidad). Publicar rutas de entrenamiento en Run the Planet. Postear buenas canciones de Hype Machine en Twitter. En definitiva, hacerle la vida más fácil, aún al prójimo que ni siquiera uno conoce, aún al prójimo que no ha pedido ese favor.
-Toda buena actuación teatral necesita un móvil, oculto al principio de la trama. Cuál es el móvil aquí? Los comienzos nerdos hicieron que intercambiar conocimientos fuera buena práctica en la red. A veces (ay, Facebook!) el móvil es mostrarse fashion. Pero en todo caso la gente da, sin retribución cierta, y creo que ahí está la diferencia. Algunos dirán que es ego. Otros, que el online no tiene barreras de tiempo o espacio. Otros, en fin, sostienen que uno puede dar en la Web sin entregarse a cierta intimidad excesiva de los favores de la vida real. Ah, la misantropía…
Al final del día, los expertos dicen que es el turno del “whuffie” de Cory Doctorow, la reputación online o como quieran llamarlo. A mi me gusta la palabra prestigio, y tengo la sensación de que aún un sujeto con issues (y esto no es tan autorreferencial) puede sugerir, recomendar, hacerle la vida más fácil a los demás, y esperar una retribución a cambio. No hay ingenuidad: alguien dirá que esto es branding y que uno es el arquitecto de la propia marca personal. Deberemos llamar a esto autobranding?
Última vuelta de tuerca. En la vida escasea el dinero, la belleza, el talento y el tiempo. Esas son mis cuatro variables favoritas. Digamos que el prestigio online es algo que se puede construir aún faltando estas cuatro dimensiones: ningún jefe o ningún HHRR te va a retacear el reconocimiento, el “gracias”,o los miserables puntos-Taringa que se pueden obtener “si sos bueno en la Web”. Y aún no sé si se trata de bondad: simplemente creo que es algo que funciona y que hace que de distintas formas nos sintamos mejor con nosotros mismos. Que es lo que quería demostrar…O peor: tal vez la bondad en la vida offline carece de los suficientes incentivosque garanticen la retribución. De ahí a decir que la Web será el nuevo opio de los pueblos, hay un solo paso.
De nuevo, JetPack lo hace y Snark Consulting "compra" el concepto y traduce... al punto de olvidar por unos días los post "serios" (cambios tecnológicos, marketing, Telcos). Pero lo más importante es lo que le ocurre a la gente con esos cambios, y esta imagen refleja espectacularmente las nuevas contradicciones.
En el fondo, sigue como tema número uno la mezcla de ámbitos: el yo personal enfrentado al yo laboral, la excesiva necesidad de catarsis con un exterior online anónimo que disuelve tensiones -y esto es plenamente auto referencial-, y la dificultad del individuo de acomodarse a su entorno: a un jefe o a una empresa que en teoría te brindan un colchón de seguridades, pero que al final del día, no cierran. Such a short life, isn´t it?
En cuanto al resto, amo a la estética retro transformada, con los detalles de modernidad asomando con toques coloridos por arriba de la monocromía. Para el próximo post, una entrevista a la gente de JetPack?
Enriquecer el diálogo online sobre Telcos y Web2.0, en asuntos técnicos, de marketing, o relativos a la Comunicación. Lograr un feedback de esa Nebulosa Exterior de gente que permanecería desconocida, si no fuese por este blog. Promover los servicios de consultoría y los Trainings de Snark Consulting. E inevitablemente, aprender...