Acerca de la última Skyfall de Bond, rescato el siguiente hecho.
Bond (la vieja guardia) enfrenta al jovencito Q. No sólo se establece un buen diálogo sobre que ni la juventud ni la experiencia, por sí solas, garantizan nada, sino que lo hacen frente a uno de los mejores cuadros de Turner.
El barco en cuestión fue clave en la batalla de Trafalgar.
El cuadro se encuentra en la National Gallery de Trafalgar Square.
El joven Q se conmueve. Bond, en cambio, ningunea al cuadro.
De lo que se habla es del debate entre vigencia (la que pretenden Bond y M. para el servicio MI6) y la decadencia (la que inspiró a Turner para pintar el viaje último del noble barco, hacia su destino final de desguace).
Todos tenemos un germen de grandeza que nos impulsa a continuar siendo vigentes, del mismo modo que nuestro reloj interno late hacia nuestra decadencia. La puja entre ambas cuestiones es, entonces, el tema central de Skyfall. La cruzada absurda, hasta el fin de nuestros días, es evitar quedarnos con la pirotecnia de las persecuciones, o los recursos artísticos demasiado evidentes como la cita de Tennyson sobre la dignidad de enfrentar el obstáculo, declamada al promediar la película.
Lo extraño es que casi toda la gente vive negando la decadencia y la muerte, ninguneando nuestro desguace final tal como Bond desdeñó al cuadro.
Habitualmente trabajo por proyectos con distintos grupos de gente, sin tener la oportunidad de ofrecer trabajo. Sin embargo, por motivos que desconozco, cada día mi email de Snark recibe no menos entre 5 y 10 CVs, lo cual enciende la primera alarma. Por qué alguien enviaría un CV a alguien que no ofrece trabajo?
El segundo hecho que me impacta es anterior a la lectura del CV. La redacción de un email dice mucho sobre nosotros, tanto en forma (ortografía, estructura de los párrafos) como en fondo (qué es lo que queremos transmitir). Y me llama mucho la atención que en la mayoría de estos mails se intuya un "yo" infinito, persistente y exhaustivo, exigiendo casi el otorgamiento del empleo. Más que una fila de aspirantes a un trabajo -como en la imagen- el tono sugiere que existe un conjunto infinito de proveedores de empleo a quienes esta gente se dirige. Resumiría en dos situaciones el problema de fondo:
En nuestro mercado la mayoría de los profesionales no sabe buscar trabajo.
A los profesionales jóvenes les han enseñado (mal) a sobrevenderse.
En fin, puede que mi juicio sea algo duro, pero el camino del infierno está sembrado de estos "excesos de proactividad", por llamarlos de alguna manera.Vaya entonces como ejemplo uno de estos emails -que jamás deberían escribirse de este modo- para que sirva de ejemplo a generaciones venideras:
Es un gusto poder saludarle y hacer contacto con usted, el motivo de la presente es presentarme y solicitarle una oportunidad de trabajo. Por este medio le envió mi curriculum vitae para que sea tomado en cuenta en sus vacantes disponibles. Me considero una persona muy emprendedora, dinámica y orientada a resultados, cuento con la experiencia necesaria en perfiles de Gerencia de Negocios Regionales tanto en Marketing como en Ventas. En el transcurso de mi carrera he demostrado mucha responsabilidad, lealtad a mi trabajo, excelentes relaciones interpersonales dentro y fuera de mi área de trabajo con pares, proveedores y clientes. Sobre todo desarrollándome con mucho foco en la ética en los negocios que en mí es sumamente importante para poder trabajar en empresas de primer nivel como la suya. Consto con 14 años de trayectoria en empresas multinacionales que acreditan mi experiencia. Mi aspiración y deseo más grande es poder ser parte en una empresa sumamente reconocida como la suya, donde pueda continuar desarrollándome profesionalmente y personalmente trabajando con fuerte orientación al trabajo en equipo y a resultados. No tengo ningún problema en radicarme fuera de mi país sino todo lo contrario me motiva poder desarrollarme en otra ciudad con nuevas personas, nuevos ambientes y nueva energía, cosa que he hecho con mucho éxito en mi ultima posición. Quedo a su consideración, gracias por su atención y apoyo. Sin más por el momento quedo a sus órdenes esperando su respuesta. Muchas GraciasXXX
Tal vez el ejemplo más conocido de la serie sea el de las Meninas con que Picasso homenajeó a Velázquez. Y seguramente el último de la serie, el Ecce Homo de doña Cecilia, será el más cuestionado. La verdad es que el arte exige una pausa de muchos años para la correcta crítica, y mientras tanto el proceso de "mashup", homenaje, reciclado o vulgar copia -en todos los aspectos del conocimiento- sigue su curso.
El arte incorpora la mirada de los otros. "Beauty is in the eyes of the beholder", decía un tal Shakespeare, y tal vez ésa sea la diferencia con otras disciplinas donde sólo el juicio de los pares puede deparar una justa divisoria de aguas. En todos los órdenes de la vida hay que educar el ojo para poder pronunciarse, y estoy convencido de que existen en cada campos expertos, pelmazos, y gente del monton que podrá justificar su opinión en mayor o menor medida.
Y creo que ese es el punto, exhibir los criterios. Botero jamás me gustó, pero siempre deberé aclarar que no soy un experto. Y a lo sumo confesaré además que en materia pictórica estoy detenido en Turner.
Tengo una imagen persistente estos días. Es la del santuario, ese lugar donde uno se cree tranquilo o a salvo. El vestuario de mi club de siempre parece serlo para mi hijo, al verme delante de mi ropero con mis elementos de deporte. Me dijo en broma "esto es tu santuario". Coincidencia o no, con él había compartido días antes la única escena alegre de la terrible película "The Road", cuando el padre y el niño encuentran un refugio nuclear repleto de alimentos, donde por primera vez en meses pueden bañarse, comer y estar abrigados. Los padres somos especialmente sensibles a la idea del desamparo.
Estar abrigado. De eso se trata, no? Tener el propio ropero y que nadie te moleste en tu rutina, mientras vas atravesando el camino de la vida, en lo personal y en lo laboral. Tener certezas, seguridades, metas claras. Planear de a poquito, sin exagerar, a corto plazo. Se ve adónde apunto? Recuerdo un controller que ajustaba mucho el presupuesto, "porque te pegan desde la Casa Central si quedás abajo del 98% o arriba del 102%". Eso explicaba que a fin de año se movieran insólitamente Capex, Opex, o se demoraran Ventas. Por las dudas, no estoy hablando de empleados en su "zona de confort", sino de la zozobra al cambiar algo en tu trabajo o en extender un forecast un año más. Uno debe abandonar el refugio, y eso duele, va en contra del instinto de conservación.
Qué santuarios tuve que abandonar yo? Física, Oil&Gas, Planeamiento, Marketing, Producto. La gran empresa. Por el momento estoy haciendo Ventas relacionadas con Contenidos y con IT, y con Snark cada tanto realizo Modelizaciones y Trainings. En las primeras advierto los reparos de clientes ante planes de negocio de 3 años (un tercio de lo usual hace una década). En las segundas veo gente aferrada a empresas de las que no quiere irse.
El modelo a seguir es que no hay certezas. No hay refugios. No hay seguridades. No hay crecimientos chinos del 10% anual. No hay premios eternos. Sólo hay santuarios efímeros, que palidecen ante la imagen del Panteón de Roma (foto), que nos asusta por simetría y solidez, y que nos mira desde el techo de sus dos mil años de antigüedad como recordando que la vigencia es para muy pocos.
Parece que el antídoto a las recetas fáciles de la autoayuda -en cuanto a la búsqueda de la felicidad- es olvidar los sagrados objetivos de superación profesional, y abrazar la incerteza inherente a la vida.
Esto ya lo sabía Heisenberg, pero vale el libro de Burkeman, la hermosa animación que lo explica, y la introducción de Brain Pickings.
Me gusta muchísimo el trabajo de Sherry Turkle. En la misma época en que comenzaba la Internet comercial en Argentina, ella hablaba de chats, MUDS, juegos de rol y demás, en esas pantallas oscuras pre-web que son la Altamira de Internet. Todo estaba allí, la nueva intimidad con desconocidos, sólo que era el inicio de algo que no se sabía muy bien cómo funcionaría para las masas. Su libro "Life on the screen" es un clásico.
Es en parte a causa de Sherry ( y de Linda Stone, y de otros más) que este blog es un poco medieval frente a las tecnologías. No voy a hacer revisionismo de mi propia opinión al respecto, pero desde Second Life (2006) para acá, confieso que estoy harto del show-off, de los "me gusta" en FB, de los Favs en Twitter, y de todo lo que sea el alejamiento de la comunicación real. La tecnología me gusta como complemento, no como fin en sí mismo.
Tienen, entonces, la charla de Sherry, que es absolutamente útil. Si tienen 20 minutos, escúchenla tranquilo. Si pueden amarren a sus hijos -y practiquen todos Inglés-.Y si no, tal vez sirvan los apuntes que tomé sobre sus opiniones (en negro) donde inserté mis propios pensamientos (en rojo), como si fueran líneas que acompañan las imágenes, sin elaborar.
PD thanks to Paul Masters I discovered this link.
So in a way technology was useful... otherwise I wouldn´t have got this conference.
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Estamos
juntos sin estar juntos.
Hay problemas
en nuestra relación con el otro.
Esto altera la capacidad de mirarnos a nosotros mismos.
Es una
nueva forma: estamos todos juntos, pero solos.
La gente
quiere estar acompañada, pero “fuera de ese ambiente”.
(necesitan testigos de su propio alejamiento)
Quieren
controlar dónde ponen su atención.
En las
reuniones ponemos atención sólo a esos instantes que nos interesan.
Terminamos
escondíendonos del otro.
La gente
está muy ocupada con su email y con sus textos.
"Goldilocks
effect". Algo a mitad de camino, no muy cerca y no muy lejos.
Un
adolescente dice
“algún día,
no ahora, me gustaría aprender a tener una conversación”
Qué hay de
malo en las conversaciones?
(Que sacan
tiempo, toman lugar en tiempo real).
Y no se puede controlar lo que vas a decir.
Pues el
texting, email, posting nos permiten mostrarnos como queremos
Editamos lo
que no no nos gusta de nosotros mismos.
Y en
cambio, en las conversaciones en tiempo real no hay control
(porque allí aparece el
yo real)
.
La
tecnología hace más fáciles las relaciones
Las reduce
en complejidad
(Las
conversaciones se cambian por meras conexiones)
Hasta un
punto en que nada nos importa tanto
Colbert
dice: la suma de todos esos tweets no es una conversación real?
No. Claro
que no, afirma Turkle.
Los cachos
de comunicación virtual aportan “solo bits de info”
Pero no
resuelven el sentimiento ni al entendimiento sobre el otro
Y si no
conversamos con los otros
No
aprendemos sobre nosotros mismos.
(Pues no
hay la necesaria introspección.)
Sobre todo
en el caso de los chicos, esto es fundamental.
Aparece el
“prefiero textear que hablar”
En el
límite no necesitarmos al otro
Y tal vez
prefiramos a Siri (el asistente del iPad)
Será que es
el temor a que nadie nos esté escuchando?
Twitter o
FB nos dan cierta seguridad. Nos hacen creer que nos están escuchando
(por eso la
gente pone los “I like” y los “favs” casi con lástima, para asegurarle al otro la caricia de esa escucha ficticia)
Hay robots
sociales para acompañar a los ancianos
(Te da
confort, pero no es la cosa real.)
Un robot no
puede aliviar el dolor de una madre
No tiene
experiencia ni sabe lo que es la vida humana
Esperamos
más de la tecnología y menos del resto
Cuanto más
vulnerable somos, más nos atrae la tecnología
Estamos
solos y nos da miedo la intimidad.
La
tecnología diseña robots que nos dan la ilusión de acompañarnos
Pero no
estamos tan en control (como aparentamos)
Los
dispositivos emulan tres fantasías
-que podemos focalizar nuestra atención
-que siempre seremos escuchados
-que nunca estaremos solos
Y esta
última es la peor. La gente teme estar sola.
Estar solo
parece un problema que debe ser solucionado.
La aparente
solución, conectarse, no remedia nada.
“Yo
comparto => yo soy”
Si no se
comparte mucho, se siente que uno NO ES.
Antes:
tengo un sentimiento, quiero llamar a alguien.
Ahora:
quiero tener un sentimiento, quiero enviar un txt.
(la famosa inmediatez:
no sé lo que quiero pero lo quiero YA)
Pero
pasamos de la conexión al aislamiento
(Hay que
revalorar a la soledad)
La soledad
es necesaria para entender al otro y sus necesidades
Para ser
uno mismo
De otro
modo vemos al otro como “bits” que sostienen nuestro frágil yo
Si no
aprendemos a estar solos (estaremos más conectados)
Y nuestra
desconexión será más profunda.
Es tiempo
de reeducar a nuestros hijos, enseñándoles a estar solos
Y es tiempo
de hablar
Hay tiempo aún para cambiar la tecnología
Hay formas:
que la cocina o la cena sean sagradas, (sin dispositivos)
Lo mismo en
el trabajo: comunicamos como robots pero no pensamos
Necesitamos
escucharnos, incluso la parte aburrida
El alerta
es cuando la tecnología dice que “simplifica” las cosas
Porque se
pierde su esencia.
Desconfiemos
un poco de robots, avatares, virtualidad
Por qué pasar la
noche en una red social, en vez de irnos al pub con los amigos?
El acontecimiento que tuvo lugar ayer con la expropiación de YPF me hizo acordar a mi propia prehistoria, allá por 1991, cuando me estaba recibiendo de Físico y realizaba mi tesis repartido entre el Balseiro, el Tandar y el departamento de Estudios Especiales de YPF.
Mi tesis era sobre aplicaciones de la física nuclear a métodos no destructivos de investigación de materiales. En el caso del petróleo, esto significa hacer descender una sonda de neutrones, analizar los rayos gamma que rebotan con el pozo e inferir si hay tal o cual material cerca. YPF estaba en una situación extraña entonces, pues en pleno gobierno menemista se estaba privatizando, y esto podía significar abandonar toda investigación.
Era el piso 13 del edificio de Esmeralda y Diagonal Norte, puro racionalismo de años cincuenta. Había decenas de personas que no trabajaban, secretarias espectaculares y amigotes de toda clase. Pero había algunos ingenieros y matemáticos que sabían, había libros, había fotocopiadoras... y había PCs! En la oficina del fondo había una AT386 para todos, y una planilla que gobernaba el reparto de turnos de media hora. Yo había instalado el procesador Chi Writer y competía en los turnos con el Word Pro de las secretarias y el PacMan de los amigotes del poder. Trataba de llegar a las 6 de la mañana con mi disquette de 5 pulgadas, antes que nadie para usar la máquina un poco más. Se tomaba café en grandes cantidades -creo que el mate en oficina es una reacción a los noventa. No tenía escritorio propio y luchaba por esa condición con cuatro o cinco becarios. Recuerdo esa época con el cariño que le tomamos a lo vano, a lo que se deshace, a lo que está muriendo -de hecho, no queda registro de nada de eso en Google-.
Casi al terminar mi trabajo, se cerró el programa de becas y quedé afuera. Con el permiso de los directores del departamento (mi agradecimiento eterno a Roberto Stockli y Ricardo Miró) pude seguir deslizándome de madrugada, evitando a los controles de la Planta Baja y terminar la tesis. Con eso pude publicar un paper al respecto en Elsevier , comenzar mi doctorado y tener el primer atisbo de que hacer ciencia en Argentina iba a ser muy difícil. El mantra de los iluminados de entonces era que "había que privatizar", y eso se hizo con todo... incluído el desmantelamiento del Departamento, que dejó de existir. Recuerdo unos planos que titulados "Loma La Lata" una zona de gran potencial que recién se comenzaba a investigar, y que jamás se concluyó.
No digo que la investigación haya sido perfecta en esa época, pero en los años de privatización no se exploró ninguna otra zona, y las reservas fueron lógicamente en descenso. Hoy la lógica -el nuevo mantra de los nuevos iluminados- es la inversa. Se dice que "hay que estatizar y hay que gestionar", aunque Kicillof desconoza lo que es el "bbl" (barril de petróleo). Alguien de La Cámpora sabrá de petróleo? Lo dudo. A alguien le importa la imagen del país péndulo, con peronistas que privatizan y estatizan al azar? Lo dudo.
Mientras tanto el individuo se mueve a expensas de los iluminados. Se hace lo que puede en la vida frente a los intereses de empresas y países. Hay que tener memoria e ideas claras; en tanto, yo creo que en la Argentina es un excelente momento para vender el auto y comenzar a andar en bicicleta.
Baño. Toilette. Bathroom. Rest-room. Excusado. Parece un inventario de nombres culposos para describir una de las actividades más triviales y necesarias para la vida. Vamos al baño.
El cambio es lo que se hace en el baño, al parecer sin ningún pudor o miramiento. El baño es ahora una extensión de nuestra capacidad comunicacional. La investigación de Ad Age señala que la mitad de las personas son bañonautas, de distinta índole, según se ve en el gráfico.
La mitad de la gente usa su celular, y el email y la voz (sin importar quién escuche alrededor) son las dos actividades mayoritarias. Los matices 2.0 son el tamiz fino. Queda un pensamiento: no hay quedar un ámbito donde la gente simplemente haga lo que tenga que hacer, sin la necesidad de estar online de algún modo.
Me gustó mucho el artículo de Eduardo Finanza en La Nación, y me dejó pensando que para su cabal entendimiento requería de un dibujo. Estos días estuve pensando mucho en mi país, y en particular por qué no puedo entenderlo del todo: espero que esta infografía ayude.
No es casual mi interés, más allá del deber ciudadano. En sólo 3 días hice una verificación técnica del auto (Argentina casi mafiosa) ordenada por un Registro como paso imprescindible para una venta (Argentina formal) que debió repetirse por burocracias y dobles pagos (Argentina corrupta) mientras atravesaba piquetes (Argentina emergente). Además la interacción que tanto me gusta describir entre el individuo y la empresa -en los ámbitos 2.0, en particular-, como en el post anterior sobre empresas y Facebook, son sólo un caso particular de algo mayor, el duelo entre la formalidad y la informalidad, que es algo que ocupa precisamente el eje "y" de este gráfico.
Por supuesto, no se queden con esto. Sugiero que más bien lean el artículo de Eduardo Finanza, y que no dejemos de pensar de un modo desapasionado qué país queremos.
N. de la R: tengo un problema serio. Cada vez me gustan más ahondar los modelos matemáticos en Excel, pero a la vez no puedo evitar representar el problema en PowerPoint o Prezi. Es mucho. Creo que Snark se pondrá algo esquizoide en el 2012.
La brillante escena descripta por JetPacks (que dicho sea de paso, se ha tomado un sabático) describe la última movida de los Recursos Humanos de las grandes empresas que deciden -tarde- moverse a Facebook. Tal parece que el empleado debe "Gustar" de la iniciativa de la empresa a la que pertenece, si no quiere arriesgarse a la ejecución pública -o a la pérdida del ascenso-. Pero qué pasa si realmente no le gusta, si no siente esta iniciativa como propia, o si directamente abjura del Facebook?
Se me dirá -como se me ha dicho repetidamente- que no ha de morderse la mano del amo. Sin embargo, si preguntaran varios peldaños más arriba de HHRR -digamos, al CEO- se vería que el juicio crítico y la individualidad serían aspectos más valorados que la mera integración, o la capacidad de "alinearse", que resulta ser el eufemismo de moda.
Lo más notable es que la alineación a ultranza produce un efecto muy semejante al de la alienación, esto es, la pérdida de la identidad y de las ideas propias a expensas del entorno -digamos, del jefe y de las jerarquías superiores con quien uno debe "alinearse"-. Ningún CEO quiere dirigir un pelotón de zombies asentidores, bajo ningún aspecto.
Imagino la escena, un domingo, en la casa del joven profesional; en el dormitorio la mujer le recrimina al esposo sobre su preocupación, y éste le cuenta de la presión por "asentir" a los guiños en FB. Por qué lo hiciste entonces, preguntará ella? Y él le contestará como Maradona: "lo hice por las nenas". Es , en fin, otro cruce de ámbitos, tan a tono con lo referido en este blog; pero lo que sirve en la empresa a corto plazo, es lo que termina matando al indivuo a la larga.
En el preciso instante en que mi cruzada absurda es que un business plan muy complicado cierre, mi propia necesidad de balance me fuerza a volver al blog de Snark y a mostrar signos vitales. Escribo, luego existo. El hilo conductor de este pretendido resumen de fin de año es la sensación de que algunas barreras -del individuo, tecnológicas, y de la mayoría de los esquemas de negocio- se están disolviendo.
En cuanto al individuo trataré de no ser autorreferencial, pero en ciudades como Buenos Aires el mero concepto de "ir a trabajar al Centro" es torturante. Estamos bajo la presión de grandes grupos (sindicatos, piqueteros, extorsionadores en general) y entonces tiene cada vez más sentido la vía de escape de salirse de los esquemas habituales "de 9 a 5", dentro de compañías grandes. De esta manera, ante otros individuos que exhiben palos ni capuchas, el profesional tiene sus armas: una laptop, algún conocimiento de idiomas, y una conexión decente de banda ancha. Y algo más: la capacidad de entender al otro, y la capacidad de repensarse a sí mismo con cierta utilidad para algo más que el mercado local.
De la misma forma en que los profesionales abandonan las grandes empresas, los contenidos no requieren el Walled Garden de enormes compañías que, parapetadas en SU red, ofrecen SU servicio. El esquema de OTT de video es un ejemplo de cómo los contenidos audiovisuales pueden ser ofrecidos a clientes de la competencia (Netflix en US tal vez sea la mejor opción). Nótese que Netflix es el "bueno de la película" pues le paga millones a los dueños del contenido (Warner, Sony, Paramount, etc). Google es "el villano" pues su esquema de Google TV es "demasiado libre": no le quiere pagar a nadie los derechos de autor.
El chat de Blackberry es otro ejemplo, en el ámbito de la telefonía celular: uno paga algo más al operador en el abono internacional, pero se tiene la libertad de elegir en un esquema sin fronteras para un grupo de gente -los que tienen BB, a menudo dentro de la misma empresa-. A estos conceptos techie se le puede añadir un toque estético, como ocurre en el nuevo Set-Top Box de Free (ISP francés) que ilustra este post, muy a lo Jumanji, obra de ese Midas tecnológico que es Phillipe Stark. Esto ya es un "sin fronteras" en la última frontera, que es el diseño de objetos, y que ayudan a tangibilizar un servicio.
Y finalmente, acerca de las barreras de negocio... las componentes fijas se diluyen ante la promesa de retorno de las componentes variables. Tal vez esto exija una mayor capacidad de representar la realidad de un business plan (será por eso que en Snark nos gusta tanto modelizar?), para que esto genere la certidumbre necesaria en ambas partes.
La analogía es total. Uno es el "walled garden" de sí mismo, en la medida en que se restringe a una compañía local en un trabajo de 9 a 5, en aras de una seguridad inexistente, simplemente por lo que uno cree que vale para sí mismo: pero qué hay de lo que los otros ven en uno? Es por eso que el año se resume en la palabra flexibilidad. Nadie puede definirte, confinarte, exigirte fuera de lo pactado y de lo que conviene a ambas partes. Y si es conveniente, todos deberíamos poder adaptarnos y enriquecer una relación laboral. Tal vez por estos pensamientos, lector, es que he pasado un mes sin escribir?
Ayer se publicó una nota de mi autoría en La Nación que reúne cuatro o cinco conceptos que me persiguen desde el comienzo mismo de Snark. Si tuviera que describirla en una sola sentencia, lo haría diciendo que no vale mucho la pena estar permanentemente conectado, pues la persona se sale de su centro, confunde ámbitos, disminuye su productividad, y empieza a perder contexto. Que tengas más ancho de banda no te hace necesariamente mejor.
Sin embargo, hay que dar al "old media" lo que es el "old media" pues, al igual que en mi (torpe) aparición televisiva en el "Argentina para Armar" de TN, sobrevuelan mensajes, felicitaciones, y referencias a Andy Warhol. La fama del off-line es mayor que la del on-line, como si sólo la aparición en los medios tradicionales canonizara. Y allí está la paradoja: el mensaje sobre tomarse las cosas con humildad, infoxica.
Voy al punto. Cito literalmente "Is Google making us stupids?", un excelente artículo de Nicholas Carr en The Atlantic: "It is clear that users are not reading online in the traditional sense; indeed there are signs that new forms of “reading” are emerging as users “power browse” horizontally through titles, contents pages and abstracts going for quick wins. It almost seems that they go online to avoid reading in the traditional sense."
El artículo de Carr vuelve a la "continua atención dispersa" de nuestra conocida Linda Stone, dando cuenta de la facilidad de las búsquedas y de los hipersaltos que está alterando (destruyendo?) la capacidad de leer y reflexionar. El párrafo en particular surge de una investigación de cinco años en logs de contenidos educativos en la British Library, donde surge que "los visitantes rebotan de un lado a otro y rara vez retornando a la fuente". Resulta que no solamente somos lo que leemos, sino cómo leemos. Consecuencia, la forma en que pensamos está cambiando mucho.
Esto no es nuevo. En el mismo artículo se cuenta que cuando Nietzsche sufrió una enfermedad en la visión y debió recurrir a una máquina de escribir para seguir escribiendo con los ojos cerrados. Con el tiempo sus amigos advirtieron que su estilo cambió abruptamente. "De argumentos a aforismos, de pensamientos a juegos de palabras, de algo fluido a un estilo telegráfico". El "cómo" había finalmente alterado el "qué", mucho antes que McLuhan.
Será entonces que somos lo que hipervinculamos? Es un error el abandonarnos a búsquedas e hipervínculos? Cito nuevamente a Carr: "As we come to rely on computers to mediate our understanding of the world, it is our own intelligence that flattens into artificial intelligence."
A medida que la política de seguridad de Facebook se hace más compleja y permeable, tanto más difícil es para el usuario plasmar en distintas páginas web todos sus requerimientos de seguridad.
Esto se refleja en una excelente infografía de New York Times de hace un par de días. Si se realiza un mapa de todos los lugares donde inciden las decisions del individuo -que algo lo vea solo él, sus amigos, amigos de amigos, todo el mundo- se aprecian varias opciones en paralelo que resultan contradictorias.
En definitiva, lo más seguro es cada tanto entrar a Facebook con la cuenta de un amigo de un confianza (y no un "contacto") y asegurar, como dice la canción, "qué ves cuando me ves".
La vedette 2.0 de los últimos tres meses es Twitter. Según las fuentes, se agregan 300K usuarios por día. En post anteriores aludíamos a que en la mayoría de los medios nuevos no hay una etiqueta, y se cometen infidencias o desastres. La receta básica para superar esto no es tecnológica, es cultural. Consiste en evitar el exceso, el show-off, o la ostentación. Y si esto no alcanza, van más abajo algunos tips para sobrevivir a la marea Twitter, mezcla de vivencias propias y consejos de Vadim Lavruski.
Asumo que partimos de lo básico: elegir un nombre de usuario en Twitter.com, poner un fondo, buscar gente conocida... y saber que uno tiene 140 caracteres para conducirse con sobriedad.
Cuándo? No "tuitear" a cada momento. A nadie le interesa. El zoom extremo a la realidad, sólo resulta en paranoia, aburrimiento, y supresión de la persona "seguida".
Dónde? Si es post es muy profesional, va al estado de LinkedIn. Si es muy personal -y no para todos los contactos- puede ir en Facebook. Si es un evento o una noticia... es para Twitter.
Citar la fuente. Lo más práctico es usar el comando Retweet: esto es simplemente RT @usuario. Twitter hace el resto solo.
Los comandos alternativos para hacer esto (via o HT) no son tan específicos ni claros.
No está mal la autopromoción, dentro de ciertos límites. Para bloggers, avisar de un artículo semanal puede ser una buena medida para no "infoxicar".
Responder a los tweets es buena praxis, salvo que uno sea una celebridad y tenga un ratio 1000:1 entre followers y following.
No hacer olas. Un tweet al usuario @xyz lo lee ese usuario @xyz, lo ve ese usuario y todo el que quiera verlo. Esto se diferencia de un DM (o mensaje directo) que solo ve esa persona... no es lo mismo. El resto del mundo no debe enterarse de qué tan bien o tan mal fue ese asunto personal. Ante la duda... use el viejo email!
Twitter es asimétrico, es sobre áreas de interés, no implica amistad. No hay reciprocidad de contactos. Sin embargo, hay gente que "sigue para que los sigan", lo cual es un error. Tener muchos followers no es necesariamente bueno.
Manejar los hashtags. Se sabe que con #Pincharrata le doy a mis "tweets" el contexto de un cierto interés acerca de Estudiantes de la Plata, y ayudo a quien busque este contexto. Pero esto no significa acumularlos, como en la imagen que ilustra esta nota.
Un poco de usabilidad para el final: no usar un font de un tono parecido al fondo. De otro modo, los nueve consejos anteriores no sirven: no se puede leer.
En otro giro de tuerca de la cuestión de la privacidad que tanto interesa en este blog, Danah Boyd brindó una excelente conferencia en la conferencia SXSWi (música, films, etc). En breve, Boyd trata de ahuyentar la excesiva paranoia, reconoce que los ámbitos públicos y privados se entremezclan, y admite que parte de la solución -pero no todo- está en que el ciudadano de a pie pueda configurar sus controles de privacidad.
Durante los últimos cinco años muchos pensadores 2.0 han alentado la idea de que la diferencia entre lo privado y lo público es un blanco y negro que depende del contenido, cuando lo que termina siendo esencial es el contexto y la decisión -brindada por la tecnología- de compartir o no el contenido. El mejor ejemplo es el último fiasco en Facebook, cuando decidió hace 3 meses que el default de lo que compartían los usuarios era "everyone". Todo quedó expuesto de golpe, si el usuario no reparaba en ese pequeño detalle.
Demos un paso más. Ayer escuchaba un informe en Brunch que me hizo acordar a esta opinión de Danah Body. Se sabe que al enfocar a través de la lente de un teléfono celular, el aparato se conecta con Internet y descarga en la pantalla "tips informativos" sobre el objeto en foco. Si se trata de objetos, Wikitude World Browser es una aplicación disponible para iPhone /Android que traslada información de Wikipedia a la pantalla del celular.
Pero qué pasa si se enfocan personas... el concepto entonces es Identidad Aumentada. Una empresa sueca ("The Astonishing Tribe", excelente nombre!) creó un SW de reconocimiento facial que busca en Internet toda la información disponible sobre esta persona (su Facebook, Twitter, todo... incluso lo no consentido). Habría que examinar con zoom de aumento qué es una información sobre uno mismo a la que se haya prestado consentimiento.
Por eso en este blog parco "trendy pero de bajo perfil" estamos en contra de que un tercero "taggee" tu foto! Presto finale a todo Boyd: “neither privacy nor publicity is dead, but technology will continue to make a mess of both.”
Si puedo explicar estos dos nuevos sitios en tres párrafos me daré por satisfecho. "Please Rob Me" indica en una suerte de pantalla Twitter a los usuarios que anuncian que "han dejado su hogar" hace instantes. Se presenta esto de un modo lúdico, anunciando "nuevas oportunidades" de casa descuidadas por incautos bocones twitterianos, y hasta invitando a potenciales ladrones de etiqueta (digamos Dolineanos, de los de antes, de los que no hacían daño) a tomar el botín ajeno. Me dirán, "por qué la gente avisa todo, por qué sus gadgets son tan indiscretos?". No tengo la respuesta.
ChatRoulette es otra cosa: es un surfeo de caras, no de web. No hay login, no hay username, uno entra y la videocam queda conectado con la de otro sujeto random. Uno puede ver cientos de internautas en un minuto. No hay censura, uno va saltando de una pantalla -una cara- a otra, eventualmente puede aparecer un rostro extraño, o surgir un diálogo. El debate actual pasa por la seguridad de los más jóvenes en estos encuentros al azar, donde el principal driver para conectarse es el aburrimiento. Es inevitable recordar a los viejos chats via IRC, y lo que queda es una profunda extrañeza por los abismos entre las diferentes identidades online.
Ambos sitios convergen en un tópico humano: el exhibicionismo. Ambos me remiten al arte de tapa del excelente "A Trick of the Tail" de Genesis, de la época en que Peter Gabriel recién se había ido, Hackett aún estaba poniendo orden, y Phil Collins se lanzaba como frontman. Gente mirando su verdadera identidad en un espejo, antiguos ladrones que buscan su oportunidad, y la eterna pregunta acerca de los límites. PleaseRobMe celebra la estupidez humana. ChatRoulette abre puertas a otredades de mayor magnitud. Fueron tres párrafos, y en mi laptop sigue sonando el estribillo genesiano "Done me wrong - same old song - done me wrong", concatenando ambos conceptos.
Los comentarios sobre innovación, change management y demás cuestiones son frecuentes -en particular en fin de año- muy especialmente en el ámbito de las empresas. Pero el estilo de la nota de The Guardian "30 ways to a better life" rompe el esquema. Sobre base científica y sin estridencias en el artículo se brindan 30 tips sobre cómo ser feliz, poniendo foco en el ámbito personal en temas tan disímiles como el deporte, el sexo o la carrera laboral. Sobre cada consejo se brinda una referencia y una reflexión de una línea al final, para simplificar el concepto.
Elijo 6 tips: - Saber cambiar cada tanto de profesión. - Aceptar "tweets" de filosofía para el balance diario - Menos gym o fierros, y más running - Menos músculos fibrosos y más elongación - Comer verde y evitar los BigMac. - Balancear la frugalidad con la buena vida
Algunos consejos son más osados (ser un pequeño apicultor? dar clases en África?). Me queda un regusto de conformidad a largo plazo al releer la nota, y me pregunto por qué elijo éste como primer post del año. Veamos: el metier de Snark está en la mezcla de la tecnología con la cultura que uno encuentra al ser consultor de empresas. A menudo lo único que salva una situación es que la propia gente mejore. Me viene a la mente que algunas personas del Educ.Ar running Team hoy ya son maratonistas, como otro buen ejemplo de este balance.
O tal vez: no es casualidad que este artículo me llegue gracias a Paul Masters, tal vez el más balanceado de todos mis ex-jefes. A fin de cuentas, en medio de nuestra búsqueda de felicidad y sabiduría, la vida -según decía Julian Barnes- es sólo una maldita cosa detrás de la otra.
No todo se resuelve en los 140 caracteres de Twitter o en el estado de Facebook: pero hace un tiempo que deseaba postear acerca de lo siguiente: por qué la gente es más “buena” (digamos, colaborativa) en ámbitos online? Me despego de mi propia visión, y voy por partes:
-Quién dice que efectivamente la gente es menos buena en el off-line? Probablemente sea mi propia visión. Y yo contestaré, efectivamente, que todos construimos a partir de percepciones subjetivas. En mi vida real no ayudo demasiado al prójimo, y sin embargo posteo rutas para correr, recomiendo libros y me fascina observar la misma conducta en el resto.
-Ejemplos? Puntos KudoZ tras traducciones bien hechas en ProZ. Recomendar a alguien en LinkedIn sin que te lo pidan. Ganar puntos-fierita en el Taringa a causa de cualquier post (repito: cualquier post, en general de horrible calidad). Publicar rutas de entrenamiento en Run the Planet. Postear buenas canciones de Hype Machine en Twitter. En definitiva, hacerle la vida más fácil, aún al prójimo que ni siquiera uno conoce, aún al prójimo que no ha pedido ese favor.
-Toda buena actuación teatral necesita un móvil, oculto al principio de la trama. Cuál es el móvil aquí? Los comienzos nerdos hicieron que intercambiar conocimientos fuera buena práctica en la red. A veces (ay, Facebook!) el móvil es mostrarse fashion. Pero en todo caso la gente da, sin retribución cierta, y creo que ahí está la diferencia. Algunos dirán que es ego. Otros, que el online no tiene barreras de tiempo o espacio. Otros, en fin, sostienen que uno puede dar en la Web sin entregarse a cierta intimidad excesiva de los favores de la vida real. Ah, la misantropía…
Al final del día, los expertos dicen que es el turno del “whuffie” de Cory Doctorow, la reputación online o como quieran llamarlo. A mi me gusta la palabra prestigio, y tengo la sensación de que aún un sujeto con issues (y esto no es tan autorreferencial) puede sugerir, recomendar, hacerle la vida más fácil a los demás, y esperar una retribución a cambio. No hay ingenuidad: alguien dirá que esto es branding y que uno es el arquitecto de la propia marca personal. Deberemos llamar a esto autobranding?
Última vuelta de tuerca. En la vida escasea el dinero, la belleza, el talento y el tiempo. Esas son mis cuatro variables favoritas. Digamos que el prestigio online es algo que se puede construir aún faltando estas cuatro dimensiones: ningún jefe o ningún HHRR te va a retacear el reconocimiento, el “gracias”,o los miserables puntos-Taringa que se pueden obtener “si sos bueno en la Web”. Y aún no sé si se trata de bondad: simplemente creo que es algo que funciona y que hace que de distintas formas nos sintamos mejor con nosotros mismos. Que es lo que quería demostrar…O peor: tal vez la bondad en la vida offline carece de los suficientes incentivosque garanticen la retribución. De ahí a decir que la Web será el nuevo opio de los pueblos, hay un solo paso.
Enriquecer el diálogo online sobre Telcos y Web2.0, en asuntos técnicos, de marketing, o relativos a la Comunicación. Lograr un feedback de esa Nebulosa Exterior de gente que permanecería desconocida, si no fuese por este blog. Promover los servicios de consultoría y los Trainings de Snark Consulting. E inevitablemente, aprender...